Cazurreando

CAZURREOS XIII

Escribo ahora, en frío, dos días después. Y lo hago para defender a Luis Carrión y su papel en el Cartagena. Primero tengo claro que Luis no fue la primera opción de los poderes fácticos del club. Estos habrían recibido calabazas por doquier de técnicos diversos, aunque la primera opción fue, y estuvo muy avanzada, Julio Velázquez. Desavenencias finales echaron por tierra la llegada de un técnico que entrena ahora en Portugal. Desconozco si hubiera enchufado al equipo, si hubiera sido capaz de revertir la situación, si todas las suposiciones de muchos encontrarían altavoz entre tanto crítico que alimenta de derechos su repulsa e ignorancia en un carnet de abonado -que, por cierto, lo tiene bien guardadito-.

Lo que me encabrona -y disculpad mi lenguaje- son los iluminados de turno, los influencers de pacotilla, los gigantes encogidos de albinegrismo que el día del cierre de mercado vacilaban de jugadores y ahora solo manejan exabruptos con sus bocas. Es tremendo, tremendo. Está claro que el Cartagena, como club, ha hecho hasta ahora las cosas muy mal a nivel deportivo, rematadamente mal pese a los palmeros, que haberlos haylos. No puede ser que saquen pecho en el verano con fichajes de medio pelo que para nada mejoraban las bajas, que despidan en invierno a más de media docena, señal del desastre de una comisión deportiva de la que se desconoce sus criterios para firmar. No puedo ser que se espere una resurrección tras el mercado invernal cuando el equipo se ha reforzado, en su mayoría, con jugadores sin ritmo de competición. Pero los espejismos, los que se ven en el desierto -y no he visto ninguno- aparecen, y cuando hay hambre cualquier bocado, aunque sea mínimo, sacia el apetito.

Creo que aún hay tiempo, de sobra, más de lo que la gente piensa, porque este año la permanencia está tan barata que merecerían bajar los ocho últimos, o los nueve, porque su irregularidad les está mostrando en un escaparate de desastres que asusta hasta el miedo. Pero ya está bien de criticar, de asomarse a las redes para vaciar la ira, de mostrarse como paradigmas de direcciones deportivas de las escaleras de su comunidad de vecinos… porque no tendrían más público, nadie los escucharía. Y dañan. Antes, hace apenas seis-siete semanas, tenían dioses en los altares. Jugadores como De Blasis o Azeez eran, en su presentación para los aficionados, jugadores que acababan casi de ganar la Champions y ahora, según los sabios de diván, no valen ni pa´atroprar euros. En fin, crítica destructiva de una parte de la afición que envenena más que ayuda y que no sabe lo que cuesta llegar donde está el equipo, con sus errores -fundamentalmente de quien ficha-y con sus aciertos -aunque no se vean-.

Ah… y yo venía a defender a Carrión. Pues lo hago. Valiente por coger a un equipo moribundo. Valiente por ser cauto y educado ante las cámaras. Valiente por no ser un vendedor de motos. Valiente por ser un currela que trata a todos por igual y que ha conseguido resucitar al banquillo a nivel emocional. Valiente, en definitiva, muy valiente.

¡Hala! Criticadme.

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